Colonavilus o cuando dejamos de ser dioses


Quise un aislamiento de 90 kilómetros cuadrados.

Voy a liberarme
voy a dejar de odiarte
voy a pensar que la culpa no fue tuya y perdonarte.
Voy a prender fuego
a todos los recuerdos,
voy a matar los demonios que se enredan en mi pelo.

[Reina, Miss Caffeina]

Inescrutables son los designios del Señor, y también las sendas entre el pasto que abre nuestra mente en la noche oscura de la pandemia canalla, sendas de miedo y de desprecio y de pornografía y de banalidad y de oración y de resquemor, cada mente un oasis de horror en medio de un desierto de aburrimiento, Baudelaire dixit. No quiero escribir, no quiero conscientemente abrir la senda de la expresión, de rodar de la confusión mental hacia la materialización concreta del temor, porque no quiero correr el riesgo de que me acusen de fútil tertuliano ni de mostrar la más mínima mota de frivolidad. La idea de barro que hoy se seque puede quebrarse en mil pedazos en cualquier momento, la fragilidad del presente es la vorágine del contagio y, en el instante inesperado, todo quedará sepultado bajo el peso de un fallecido cercano.

La misión de un alcalde se reduce a dos mandamientos de dos palabras: escuchar gente y dar soluciones, y ahí no caben ni lo poético ni lo pusilánime ni, mucho menos, priorizar los fantasmas propios a los ajenos. Y, sin embargo, la gesta épica que la Historia nos ha reservado a los inútiles es que la mayor contribución que podamos hacer por el mundo, por la humanidad y por el futuro sea dar patadas a un rollo de papel higiénico en casa. La paradoja del ocio como antídoto contra el Apocalipsis. Si esto fuese una guerra, que no lo es, sería la primera vez que una batalla se combate con amor al prójimo, que el alejamiento no es signo de huida y que el arma más letal es respirar.

En el verano de 1665, Isaac Newton también sufrió un confinamiento debido a una pandemia provocada por la peste. Ahí cayó una manzana sobre su cabeza que le sirvió para fundar la ciencia moderna, la gravedad y sus leyes físicas y esas cosas. Los indicios parecen señalar como cierta la famosa leyenda. ¿Cómo puede la creatividad abrirse paso en un aislamiento? ¿No se puede tildar de inhumana esa capacidad de abstracción ante la catástrofe circundante? Algunos no somos capaces de saltar más allá de la redacción de un tuit, impotente entre la avalancha de información e incertidumbre, incapaz de retomar el estudio crítico sobre despoblación. En esta coyuntura, más allá de a) trabajar desde el ayuntamiento para minimizar la probabilidad de contagio local y b) rezar para mantener la impunidad del pueblo, tan solo me he hecho un propósito, un propósito de justicia: no llamar “pájaro” a cualquier ave.

El sábado 14 de marzo, unas horas antes del decreto de estado de alarma, salí por última vez en bicicleta, ignorando que al día siguiente estaría prohibido; quise publicar una foto de la sierra solitaria con título “confinado en 90 kilómetros cuadrados”, presumir de españa vaciada en aislamiento nacional, acerté al no hacerlo. Era una mañana limpia, serena y templada, de marzo verdoso y cielo despejado, de las que purifican cuerpo y mente. Se sentía el protagonismo de los “pájaros”, únicos sonido y movimiento en la soledad del campo, como si ya se supiesen más libres. Casi en lo alto de la parte sur de la Sierra de la Villa planeaba bajo un águila, ignoro si perdicera o real, e incluso si era un águila o un ejemplar de una especie parecida. Me avergoncé de mi analfabetismo rapaz y consideré entonces de justicia aprender unas nociones básicas de ornitología. No fueron creados el abejaruco y el vencejo tan diferentes para que los llamemos igual.

- ¡Ay, cómo vais a acabar los poetas!
- Emparedados por los utilitaristas en el muro de la Verdad.

Nada va a cambiar. No vamos a ser mejores. Una conciencia social, una moral comunitaria, se cuece a fuego lento durante décadas y no se gratina ni con el fogonazo más dramático. Algunos licuarán conclusiones sobre su modo de vida y se propondrán otros hábitos y reorganizarán sus prioridades, no creo ni que sean muchos ni que sean significativos. Quiero equivocarme hasta el fondo, y no pensar en ese mañana irreal de entrar en el bar con miedo a que haya alguien cerca, de sentirte culpable por dar dos besos de reencuentro, de creer que infringes una norma que se ha evaporado.

Y mientras, los partidos que gobiernan imparten una lección magistral de desgobierno, de falsedad y de ineficacia. Me acuerdo de Pedro Sánchez, de Page, de Iglesias. Obcecados con la imposición del relato positivo oficialista mientras descuidan lo más relevante, la gestión de la crisis sanitaria. Imperativos en su discurso de unión y lealtad institucional cuando no descuidan un segundo para seguir haciendo política bananera. Salid y confesad, pedid disculpas mientras manifestáis vuestra disposición a trabajar sin descanso y de forma ordenada, entenderemos que os desespere una situación crítica para la que no se podía estar preparado, nadie envidia vuestra posición, pero no endulcéis la realidad de carencias de material y saturación de hospitales ni vengáis con discursitos que no nos creemos. Las reglas del juego han cambiado. Lástima que las virtudes de vuestra genética no contemplen este escenario porque estáis hechos de gestos y no de soluciones, profesionales en propaganda y en eludir responsabilidades. Llevo la cuenta de las declaraciones y resoluciones vergonzantes de estos días y se va a terminar el cuaderno. Toda realidad ignorada prepara su venganza, avisó Ortega.

Mi miedo son todos tus miedos. Tu llanto inesperado ante un videoclip de una playa, temor inexplicable ante un espacio abierto y desconocido, pánico a que Xoel pare de correr sin haber encontrado a Yiyi y Baba. Qué entiendes que yo no entienda que entiendas, que en tu mundo de negros amarillos y rojos azules puedan caber miedos invisibles, que de tirar la basura riendo y corriendo y “yo ver, Yiyi sí” pasemos a una temerosa odisea muda de ir fuertemente agarrados de la mano y apretar el paso a la vuelta hasta la puerta, qué luminoso sentimiento te alumbra cuando abres el cofre y sacas la llave con la que sabes que abrirás, soñamos que pronto, la puerta a los que quieres, cómo coño sabes querer con dos años. No hemos sido capaces de adaptar nuestro mundo a tu medida, has sido tú el que has adaptado tu mundo a nuestra medida. Y lo has llenado de chocolate y jamón york. Y cuando esto termine iremos al Saga a comernos el plato de patatas más grande de la vía láctea.

Diputación Provincial: cuando la alternativa es la Nada

Llegará el día en que al Presidente de la Diputación Provincial no le queden más cintas de inauguración que cortar, el día en el que los proyectos hilvanados y liderados por Benjamín Prieto en la anterior etapa se agoten y no quede nada de lo que presumir en prensa. Llegará el momento en que la inercia inversora muestre su debilidad y quede ahí, el Presidente, con mucha legislatura por delante y nada que anunciar.

Y bien está que desde su cargo institucional presuma de los caminos y carreteras que se han construido como la de Sisante, la variante de los Huertos de Moya o la de Valdeolivas, de los monumentos que se han intervenido y de los que ya estaban comprometidos como en Segóbriga o Alarcón, pero cuánto nos gustaría tropezar con nuevos proyectos e ideas para la capital y la provincia que tengan las miras puestas en la lucha contra la despoblación y el bienestar de los conquenses.

Sin embargo, en apenas siete meses, más de doscientos días, hemos asistido a un brusco giro de enfoque. El nuevo equipo de gobierno se caracteriza más por la anulación de proyectos que por el impulso tan necesario que está llamado a protagonizar. Sus “logros” se pueden enumerar:

- Supresión de inversión de un millón de euros para las obras de la residencia de mayores de Beteta.
- Anulación de un millón de euros del presupuesto destinado a arreglo de caminos.
- Disminución de inversiones en rehabilitación de patrimonio de 7 a 2,9 millones de euros.
- Aniquilación de los 3 millones de euros del ambicioso proyecto Serranía en Vía.
- Eliminación de casi medio millón de euros para el carril peatonal-bici de la ermita de Manjavacas en Mota del Cuervo.
- Anulación de medio millón de euros destinados al plan de instalaciones municipales vinculadas a la economía local, para luego, sin rubor, defender la dinamización económica de la provincia.
- Incertidumbre en la ejecución de la mejora integral de la red de carreteras provinciales, con proyectos ya redactados y varios millones de euros presupuestados para ser invertidos en nuestras carreteras que ahora nadan en la inseguridad.
- Anulación del plan de apoyo a guarderías como herramienta para fomentar la natalidad y favorecer la conciliación familiar.
- Amortización de seis plazas para bomberos, dándose la paradoja del anuncio de construcción de dos nuevos parques mientras se eliminan seis puestos de trabajo.

Y lo más preocupante es que no se proponen alternativas de desarrollo y generación de riqueza: detrás de cada anulación sobreviene la Nada, la Desidia. Los nuevos presupuestos para el año 2020 van en esa línea: el incremento presupuestario no se refleja en un ascenso de inversiones sino más bien al contrario solo se orienta al crecimiento de los gastos corrientes de la estructura de la institución. Y resulta evidente que la ausencia de inversiones es el método más infalible para secuestrar el futuro.

El paso del tiempo es como la prueba del algodón, no engaña: ¿De qué forma ha quedado plasmado el sello de la institución provincial en estos meses? ¿Dónde se puede palpar la acción? ¿Qué convocatorias de subvención relevantes para nuestros municipios se encuentran abiertas? ¿Qué avances se manifiestan en el trabajo en reto demográfico o en turismo visto el pobre programa presentado en Fitur?

Se puede reclamar prudencia y paciencia, pero resulta harto complicado cuando nos atenemos a las declaraciones públicas de los representantes institucionales, habitualmente encaminadas a vender esa sinergia positiva entre la Junta y la Diputación cuando la realidad es que la administración grande pide limosna a la pequeña. La JCCM pide ayuda a la Diputación para financiar accesos al nuevo hospital, pide casi dos millones de euros para promocionar su plan de empleo, pide casi un millón y medio de euros para complementar los proyectos “de lucha contra el cambio climático”, y pide, en definitiva, diluir la relevancia de la Diputación de Cuenca con miras puestas en apuntalar su presupuesto y su propaganda.

La victoria electoral del pasado mayo concedió al socialismo esta oportunidad para defender los intereses de nuestros municipios desde la institución provincial. Ojalá, por el bien de todos, demuestren estar a la altura de las circunstancias, entiendan que la Nada no puede ser la Alternativa y asuman la necesidad inversora y de liderazgo de iniciativas en la capital y la provincia.

    personal

    interesantes

    blogueros

  1. comentarios recientes

  2. flickr

    Los BarruecosSanto Domingo "de la Calzada"Río Ebro regando viñasVinoOrbea Master AlmaAlmost flying...
  3. entradas anteriores

  4. categorías