El tuerto que se sacó el ojo

- Tú te tienes que poner ahí, en la línea, y no moverte. Después yo tiro a la manzana.
- Vale, pero ¿y si fallas? ¿Y si me clavas la flecha en el ojo?
- No pasa nada, te la saco.
- Claro, y me quedo tuerto.
- Bueno, pero si te vas no te doy la propina.
- ¿Y si te equivocas también en la siguiente flecha y me quedo ciego?
- Es lo de menos, te puedo cambiar por otro.
- Ya, pero es que si me he quedado ciego ya puedo ponerme siempre la manzana sobre la cabeza, no tengo nada más que perder.

Until it makes sense.

Esta entrada se publicó el día 25-January-2011 a las 6:42 pm y está clasificada en las categorías arte, impensamientos, microrrelatos. Puedes suscribirte a los comentarios de la entrada a través del lector RSS 2.0 y puedes introducir un comentario.

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