De verdugos y zanahorias

Otoño en el pueblo
Otoño en Villaescusa de Haro.

“Tuve que volver a admitir que la materia prima de mi oficio, la palabra, no es un elemento tan imprescindible de la comunicación humana como a veces suponen los escritores cegados por el orgullo; en momentos críticos, la gente capta la esencia con muy pocas palabras o incluso sin ninguna”.
["La hermana", Sándor Márai]

Eso. Que son tus silencios el reino de mis torturas y tus miradas a otra parte el verdugo de mis esperanzas. Y que esa sonrisa que me finges viene a ser la zanahoria colgada de la vara a una cuarta del hocico del burro y, lo peor, la persigo sabiéndola inalcanzable. Y lo mejor, ¿qué haría con la zanahoria, como burro, entre la dentadura si no desintegrar ese deseo? Sonríe, maldita, que yo disfruto.

Esta entrada se publicó el día 24-November-2011 a las 6:41 pm y está clasificada en las categorías impensamientos, microrrelatos. Puedes suscribirte a los comentarios de la entrada a través del lector RSS 2.0 y puedes introducir un comentario.

Sin comentarios

Nadie ha comentado esta entrada. Hasta ahora.

Opina

Los campos en negrita son requeridos. La dirección de correo electrónico nunca se publica o distribuye. Se permite código HTML. Los comentarios indebidos u ofensivos en algunas ocasiones son eliminados.

    personal

    interesantes

    blogueros

  1. comentarios recientes

  2. flickr

    Los BarruecosSanto Domingo "de la Calzada"Río Ebro regando viñasVinoOrbea Master AlmaAlmost flying...
  3. entradas anteriores

  4. categorías